Por qué la prohibición de los servicios sexuales no funciona: cifras que lo cambian todo

Fuente: U.S. National Library of Medicine
Por qué la prohibición de los servicios sexuales no funciona: cifras que lo cambian todo
Foto: OrnaW / Pixabay

¿Alguna vez se ha preguntado qué ocurre con la industria del sexo cuando se prohíbe? Parecería sencillo: prohibición y se acabó el negocio. Pero los economistas dicen lo contrario: la prohibición no destruye el mercado, sino que lo empuja a la clandestinidad, haciéndolo más peligroso tanto para quienes venden sexo como para quienes lo compran. Una reciente revisión de estudios estadounidenses resume lo que sabemos sobre este mercado sumergido, y las conclusiones pueden sorprender.

Qué hace realmente la prohibición

Los investigadores recopilaron datos sobre cómo está organizado el mercado del sexo en Estados Unidos, donde está casi por completo prohibido. Y esto es lo importante: la criminalización no reduce la escala, solo empeora las condiciones. Los trabajadores sexuales se refugian más en la sombra, les resulta más difícil rechazar a un cliente o pedir ayuda: la violencia contra ellos aumenta. Además, en la clandestinidad es más difícil usar preservativos y hacerse pruebas de infecciones, por lo que las enfermedades se transmiten con más frecuencia. Es decir, la prohibición, que se concibió como una protección, en realidad aumenta los riesgos.

Qué ocurre cuando se levanta la prohibición

Lo más interesante son los ejemplos en los que se eliminaron las prohibiciones. En un estado estadounidense (Rhode Island), durante varios años se legalizaron los servicios sexuales, lo que llevó a una fuerte reducción de las infecciones de transmisión sexual y de las violaciones. Experimentos similares en Europa dieron resultados parecidos. Por supuesto, esto no significa que la legalización resuelva todos los problemas de una vez, pero los datos indican que reduce las consecuencias más graves.

Internet revolucionó el mercado

Otro cambio notable es Internet. Antes, las trabajadoras sexuales buscaban clientes en la calle, lo que era arriesgado. Con la aparición de las plataformas en línea, el mercado se reestructuró: ahora las transacciones se realizan en la red, lo que reduce la violencia callejera y aumenta la seguridad. Pero también hay un matiz: las plataformas pueden ayudar tanto a la policía como a los delincuentes, por lo que el efecto no es unívoco.

A quién le importa y qué hacer

Aunque no tenga relación con la industria del sexo, esta revisión nos concierne a todos. Muestra que los enfoques morales y legales sobre este tema a menudo chocan con la realidad. Si queremos reducir la incidencia de enfermedades y proteger a las personas, tal vez deberíamos mirar las cifras, y no solo las tradiciones. La próxima vez que escuche debates sobre la regulación de los servicios sexuales, recuerde: la prohibición no siempre es la mejor respuesta.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: The illegal market for sex in the United States: Insights from economic research. — U.S. National Library of Medicine