Embarazo y sexo: por qué la prueba habitual de salud femenina puede mentir

Fuente: U.S. National Library of Medicine
Embarazo y sexo: por qué la prueba habitual de salud femenina puede mentir
Foto: StockSnap / Pixabay

¿Alguna vez has rellenado un cuestionario sobre tu salud sexual en el ginecólogo? Muchas han oído hablar del índice de función sexual femenina: es una prueba de 19 preguntas sobre deseo, excitación, lubricación, orgasmo, satisfacción y dolor. A menudo se entrega a las mujeres para detectar posibles problemas. Pero aquí está el detalle: esta prueba fue creada para mujeres en general, no para aquellas que esperan un bebé o acaban de dar a luz. Y en ese periodo, las dificultades sexuales no son raras: según diversos datos, entre el 36 y el 88 por ciento de las mujeres las experimentan. Bajo deseo, dificultades de excitación, sequedad, dolor, problemas con el orgasmo: todo esto es típico durante el embarazo y los primeros meses tras el parto. Pero, ¿hasta qué punto se puede confiar en este cuestionario en tales condiciones? Los científicos decidieron comprobarlo.

Los investigadores tomaron datos de mujeres sexualmente activas durante el embarazo o después del parto y analizaron cómo funcionaban las respuestas a las preguntas de la prueba. ¿Qué descubrieron? En primer lugar, la prueba mide seis esferas distintas: deseo, excitación, lubricación, orgasmo, satisfacción y dolor. Y estas esferas funcionan realmente, cada una evalúa algo específico. Pero sumarlas en una puntuación global, como hacen a menudo los médicos, ¡no es válido! El indicador general no se confirmó: no refleja la imagen real. Esto es un punto importante, porque muchos especialistas suelen decir: «Tienes un índice de 20, está por debajo de lo normal». Pero en realidad, esa conclusión puede ser errónea precisamente en embarazadas y madres recientes.

Otro matiz: la prueba distingue bien los problemas en mujeres con niveles bajos y medios de funcionamiento sexual. Es decir, si todo va muy mal, el cuestionario lo notará. Pero si todo va bien o incluso excelente, la prueba ya no es tan sensible. Es como si estuviera diseñada para captar dificultades, no alegrías. Además, la mayoría de los ítems del cuestionario separan bien a las mujeres con problemas sexuales de las que no los tienen. Pero hay dos puntos débiles: las preguntas sobre excitación y satisfacción. Estas funcionan peor, y no se debe confiar especialmente en ellas.

¿Qué significa esto para ti? Si esperas un bebé o has dado a luz recientemente y haces este cuestionario, recuerda: su puntuación global puede inducir a error. En lugar de preocuparte por una cifra baja, pide al médico que observe las esferas individuales, por ejemplo, deseo o dolor. Y no dudes en hablar de tus sensaciones con tus propias palabras: la prueba es solo una orientación, no una sentencia. Los propios científicos reconocen que se necesitan más investigaciones para precisar cómo evaluar mejor la salud sexual en este periodo. Mientras tanto, confía más en ti misma y en tus sentimientos que en una puntuación impersonal.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: A Validation Study of the Female Sexual Function Index for Use in Pregnant and Postpartum Samples. — U.S. National Library of Medicine