¿Te duele la mandíbula? El sexo puede verse afectado: lo que han descubierto los científicos
Imagina que acudes al dentista con dolor de mandíbula y él te pregunta por tu vida sexual. ¿Suena a broma? Pues los científicos han descubierto que la relación entre estas cosas aparentemente distantes puede ser real. Y no es motivo de risa, sino de reflexión sobre tu salud.
Los investigadores decidieron comprobar si existe una relación entre el trastorno temporomandibular (que causa dolor de mandíbula, chasquidos o bloqueo al masticar) y diferentes tipos de problemas sexuales masculinos. Para ello, reclutaron a 91 hombres de entre 18 y 50 años: 33 con eyaculación precoz, 10 con eyaculación retardada, 22 con disfunción eréctil y 26 sanos para comparar.
A todos los participantes se les preguntó sobre el dolor en la zona facial y mandibular, se evaluó la funcionalidad de la mandíbula y se les pidió que completaran cuestionarios sobre la función sexual. Los resultados fueron inesperados: casi todos los hombres con problemas sexuales presentaban con mayor frecuencia dolor facial, en la zona de la mejilla, la sien o la mandíbula. Además, aquellos que padecían eyaculación retardada experimentaban con especial frecuencia dolor en la articulación temporomandibular (que se encuentra cerca del oído). En cambio, en los hombres con disfunción eréctil, además del dolor, la movilidad de la mandíbula era notablemente peor.
¿Qué significa esto en la práctica?
Advertimos de inmediato: este estudio no es una sentencia ni una prueba de que una cosa cause la otra. Los científicos simplemente observaron una asociación. Pero el hecho de que los problemas en una parte del cuerpo puedan estar relacionados con otra completamente distinta no es infrecuente. Por ejemplo, el estrés y la ansiedad pueden manifestarse tanto como rechinamiento de dientes como problemas de erección. Es posible que aquí actúe algún mecanismo común, como la tensión crónica de los músculos o del sistema nervioso.
En cualquier caso, si tienes ambos problemas, no los ignores. Es importante considerar el organismo como un todo, no por partes. Si te preocupa el dolor de mandíbula, acude a un dentista; si tienes problemas sexuales, a un urólogo o sexólogo. Y quizás valga la pena mencionar al médico el otro síntoma: a veces estas conversaciones pueden poner sobre la pista correcta.
Los autores del estudio incluso proponen un enfoque inusual: tratar estos casos de manera conjunta, con la colaboración de un dentista, un urólogo y un fisioterapeuta. ¿Quizás eso ayude a resolver el problema más rápidamente? Por ahora es solo una idea, pero suena razonable.
Así que la próxima vez que te duela la mandíbula, no te apresures a atribuirlo solo a una mala cena. Quizás tu cuerpo esté intentando decirte algo más.
El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.
Material original: Association of mandibular functional impairment and orofacial pain with subtypes of male sexual dysfunction: a cross-sectional study. — U.S. National Library of Medicine

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