Dolor repentino en el testículo: por qué cada minuto cuenta y qué hacer

Fuente: Scarleteen
Dolor repentino en el testículo: por qué cada minuto cuenta y qué hacer
Foto: Pexels / Pixabay

Imagina que te despiertas por la noche o por la mañana con un dolor agudo en la ingle. Tan intenso que no puedes mantenerte erguido y las náuseas te suben a la garganta. ¿Te resulta familiar? Si no, genial. Pero todo el que tiene testículos, y quienes los aman, deberían saberlo.

Se trata de la torsión testicular. Ocurre cuando el testículo gira y retuerce el cordón espermático, por donde pasan los vasos sanguíneos. El flujo sanguíneo se interrumpe y el testículo comienza a asfixiarse por falta de oxígeno. Cuanto más dura, más intenso es el dolor y mayor el riesgo de perder el testículo para siempre.

Por qué ocurre y quién está en riesgo

La torsión es más frecuente en adolescentes, pero puede ocurrir a cualquier edad. El principal factor de riesgo es la llamada "deformidad en badajo de campana": cuando el testículo no está bien fijado y se mueve más libremente de lo necesario. También pueden desencadenarla un traumatismo leve, el frío, el crecimiento rápido durante la pubertad o los antecedentes familiares. Si ya ha habido una torsión y no se ha tratado, el riesgo de repetirse es mayor.

Importante: el sexo y el deporte no tienen nada que ver. La torsión puede ocurrir en cualquier momento, incluso durante el sueño. El autor de este artículo, que lo vivió a los 14 años, se despertó un domingo por la mañana con un dolor insoportable y pensó que se moría.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico

Los síntomas son difíciles de pasar por alto:

  • Dolor agudo y repentino en el escroto
  • Dolor abdominal
  • Náuseas y vómitos
  • El testículo está más alto o en un ángulo inusual
  • Necesidad frecuente de orinar

Si sientes algo parecido, no lo pienses, no busques en Google, no esperes. El tiempo cuenta. Si el cirujano no interviene dentro de las seis horas aproximadamente desde los primeros síntomas, la probabilidad de salvar el testículo disminuye drásticamente. En casos avanzados, puede desarrollarse una infección sanguínea (sepsis), aunque es extremadamente raro.

Sí, ir a contar esto da vergüenza e incomodidad, especialmente a los 14 años. Pero créeme: los médicos lo han visto todo, y les resulta más fácil examinarte y decirte que todo está bien que lamentar el tiempo perdido.

La operación: rápida, pero no da miedo

El tratamiento es solo quirúrgico. Bajo anestesia general, el cirujano hace una pequeña incisión, destuerce el cordón y fija el testículo para que no se vuelva a torcer. Normalmente, te dan el alta el mismo día de la operación.

El autor del artículo llegó a tiempo a la operación y le salvaron el testículo. Recuerda que lo peor no fue la recuperación física, sino la preocupación: ¿y si esto afecta a mi capacidad de tener hijos en el futuro? Spoiler: los estudios dicen que incluso si se pierde un testículo, el otro se las arregla perfectamente para producir espermatozoides y hormonas. Así que la fertilidad, probablemente, no se verá afectada.

La vida después: qué viene ahora

Después de la operación, la torsión casi no se repite, porque el testículo queda bien fijado. No hay restricciones para el sexo ni el deporte. La cicatrización es rápida, aunque los primeros días tendrás que llevar ropa interior de soporte y aguantar algunas molestias.

El principal consejo del autor es no aguantar el dolor. Si tú o un ser querido sentís de repente un dolor fuerte en el testículo, coged el teléfono, llamad a urgencias o id corriendo a urgencias. La vergüenza y las dudas pueden costar muy caras.

Por cierto, si queréis comprobar que todo está bien después de lo ocurrido, a los pocos meses podéis haceros un seminograma, una prueba que muestra la cantidad y calidad de los espermatozoides. Pero esto es opcional.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: What to Know About Testicular Torsion — Scarleteen