¿Te machacas en el gimnasio hasta el agotamiento? Esto puede afectar al sexo

Fuente: U.S. National Library of Medicine
¿Te machacas en el gimnasio hasta el agotamiento? Esto puede afectar al sexo
Foto: Pexels / Pixabay

Si no estás satisfecho con tu cuerpo, puede reflejarse no solo en el espejo

¿Alguna vez te has sorprendido pensando que no estás suficientemente musculoso? ¿Que tus hombros podrían ser más anchos y tus abdominales más marcados? Para muchos chicos, esto se convierte en una idea obsesiva. Y al parecer, tal obsesión puede pasar factura en la esfera más íntima.

Un nuevo estudio con más de mil chicos y hombres sexualmente activos de 15 a 35 años mostró: cuanto más fuertes son los síntomas de dismorfia muscular —el deseo obsesivo de muscularidad—, más frecuentemente experimentan problemas sexuales. Y en varios frentes a la vez.

Qué es la dismorfia muscular y por qué interfiere en la cama

La dismorfia muscular no es solo el deseo de ponerse en forma. Es cuando estás constantemente insatisfecho con tu cuerpo, incluso si objetivamente luces atlético. Te parece que no eres lo suficientemente grande, y estás dispuesto a hacer mucho para "ganar" masa.

Los científicos evaluaron los síntomas con una escala especial y los compararon con ocho tipos de dificultades sexuales: ansiedad antes del sexo, falta de excitación, dolor, problemas de erección y otros. El resultado fue alarmante: cuanto mayor es la puntuación en la escala de dismorfia, mayor es la probabilidad de enfrentar estos problemas. Destacó especialmente la "intolerancia a la apariencia": cuando la persona literalmente no puede aceptar su cuerpo.

No solo la erección: qué es lo que sufre exactamente

Los participantes con síntomas más pronunciados se quejaban con más frecuencia de todo un ramillete: deseo reducido, dificultades con la excitación, ansiedad durante el sexo e incluso dolor físico. Y cuanto más fuerte era la obsesión por los músculos, más disfunciones diferentes acumulaban.

Es interesante que dos aspectos —"búsqueda del tamaño" (cuando entrenas por volumen) y "alteraciones funcionales" (cuando el entrenamiento interfiere en la vida)— resultaron estar relacionados con problemas sexuales en menor medida. Es decir, lo importante no es el fanatismo en el gimnasio en sí, sino precisamente la insatisfacción con el propio cuerpo y los pensamientos obsesivos sobre la apariencia.

No es una sentencia, pero sí un motivo para reflexionar

Es importante entender: el estudio no prueba que el gimnasio mate la libido. Solo muestra una conexión: los chicos con síntomas de dismorfia tienen más frecuentemente dificultades sexuales. Qué es causa y qué consecuencia aún está por dilucidarse. Quizás el estrés constante por el cuerpo impide relajarse en la cama, o tal vez al contrario: los problemas sexuales hacen que uno se sumerja aún más en el deporte.

Pero algo es obvio: si estás obsesionado con tu apariencia y además notas que algo no va bien en la vida íntima, no es una casualidad. Y no es vergonzoso. Muchos chicos pasan por esto en silencio, creyendo que un "verdadero hombre" debe arreglárselas solo. Y es un error.

Qué hacer si te has identificado

En primer lugar, deja de culparte. La obsesión por el cuerpo no es un capricho, sino un problema psicológico real con el que se puede y se debe trabajar.

En segundo lugar, presta atención a tu estado: si los pensamientos sobre la imperfección de tu figura no te dejan en paz, te impiden dormir, comer, tener sexo, es una señal. Habla con un psicólogo o sexólogo. El especialista ayudará a entender dónde está la raíz de los problemas: en la ansiedad por el cuerpo, en el estrés o en algo más.

Y lo principal: no tengas miedo de sacar el tema de las dificultades sexuales en la consulta médica. Como muestra este estudio, los problemas de potencia y excitación pueden estar relacionados con cómo percibes tu cuerpo. Cuanto antes lo digas, más rápido encontrarás una solución.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: Associations between muscle dysmorphia symptoms and sexual functioning among sexually active boys and young men. — U.S. National Library of Medicine